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Conoce más sobre la Virgen de Belén

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Manifestación de la Imagen de la Virgen de Belén

Teológicamente la palabra aparición designa a "toda manifestación sensible de una persona o de un ser cuya presencia, en las circunstancias en las que se produce, no podría explicarse por el curso natural de las cosas" (Paris. 1996, p. 18). En este sentido, se establece que según el testimonio que transmitieron los Indígenas sobre la Imagen de la Virgen de Belén, es realmente una aparición o manifestación de la Virgen María, la Madre de Dios en tierras de Aragua. En ese sentido, Paris (1996) señala que es necesario "admitir que las apariciones son posibles, ya que Dios conserva la libre y omnipotente disposición y dominio sobre las leyes naturales de su creación" (p. 18).

Así como Mons. Omar Ramos Cordero (1979), refiriéndose a la Virgen de Coromoto, plantea que:

Bastaría con que un pueblo, unido a sus pastores, aclamara, y venerara a la Madre de Dios bajo un determinado título y Ella recibiera complacida esos homenajes y derramara sus bendiciones sobre ese pueblo prescindiendo de sí apareció o no... bastaría eso y la devoción sería legítima. O dicho de otra manera aunque la Virgen no hubiera aparecido, nosotros podríamos llamarla Coromoto, por que así la veneraron nuestros indios, y honrarla y quererla pintada en una imagencita, y nadie tendría que objetarnos (p. 2).

En relación a la cita anterior, ahora se plantea el caso de la manifestación de la Virgen de Belén, en San Mateo -Estado Aragua-. Cabe considerar que lo trascendental es el hecho de la veneración que se le ha brindado a la Virgen María bajo esta advocación por tres siglos. Al respecto, en la Homilía de Mons. González Feliciano en el año, 1977 afirma que: no es tanto el modo cómo llegó la Imagen a las manos del indio, pues, históricamente según García. (1768) se considera que en "el año de mil setecientos nueve a veinte seis días del mes de noviembre se le apareció la Imagen de la Virgen de Belén al indio Tomás José Purino", y al respecto señala:

...estando el indio partiendo y cortando un palo en el patio de su casa, advirtió que se le estremecía o temblaba la tierra prosiguió su obra y también el movimiento proseguía, hasta que observó que cerca del palo mismo se iba abriendo con especial impulso o movimiento una boca u hoyo por donde vio venir sobre la tierra y se le manifestó una pequeña imagen que reconociendo ser la Santísima Virgen, dispuso con fervorosa devoción el mencionado Tomás José un altar en su casa donde colocó a la Señora (según su pobreza) con la decencia posible de luces y flores como la vieron y adoraron muchos...(s/p).

Es así, como después de la manifestación de la efigie surge la necesidad de "colocarle un nombre a esta nueva imagen de María Santísima... mañana 27 de noviembre, en un lugar de España llamado Sarría, se celebra la fiesta de la Virgen de Belén, aunque la imagen no se parece a esta podemos llamarla igual..." (CD. "Mi Madrecita Aragüeña", 2004). De esta forma, García. (1768, s/p) considera que al poco tiempo de la aparición de la Imagen, "adopto el título de Belén, con que se venera hasta hoy".

15 días estuvo la Señora en la pobre, pero dichosa casa del Indio Tomás José y sucedieron allí los favores a los que acudían en sus ruegos y que en este tiempo que permaneció la Imagen en el hogar de Purino sirvió para que los moradores de San Mateo asistieran a postrarse ante la Madre de Dios y le daban culto con luces flores y rezando en su presencia el santísimo rosario con muchos indios y gentes españolas de dicho pueblo así lo presenció don Juan Manuel Fiscal. (s/p).

En relación al tiempo, que permaneció la imagen de la virgen en la casa del Indio Tomas, Doña Josefa Pérez (Citado en García. 1768) señala:

La Santa Imagen... estuvo en la casa del indio Tomás José trece o poco más días y para su traslación a la Iglesia Parroquial se dio voz a todo el vecindario y se formó por los indios y españoles una marcha desde la dicha casa del aparecimiento hasta la enunciada Iglesia llevando a la Santa Imagen con una solemnidad procesión con cajas chirimías repiques y otras demostraciones de regocijo hasta ponerla en un nicho en el altar de Nuestra Señora de la Concepción que hoy sirve de sagrario, quedando bajo llave y con las interiores cortinas donde permaneció...(s/p).

En cuanto al color de la imagen, se considera que una vez que se encuentra en el templo parroquial cambia su color oscuro por dorado. Al respecto el monaguillo del templo para el año de la manifestación, el Capitán don Juan Manuel Fiscal (citado en García. 1768) afirma:

...al siguiente día y yendo el expresado Padre Torre a decir misa rezada a la Señora y mandó al declarante correr las cortinas y entonces fue cuando se reparó que la que antes parecía de plata se había puesto dorada y durante el revendo Padre Torre se acercó y dudando el Reverendo Padre Torre si acaso era flaqueza de su vista preguntaba al declarante si advertía y miraba lo mismo y asegurando uno y otro el que estaba la Santa Imagen dorada le mandó el Padre Torre repicar las campanas y a la novedad vinieron muchas personas; con lo que determinó el Padre cantar solemnemente la misa y concluida cantó así mismo la Salve (s/p).

Manifestaciones de devoción que origina la veneración a la Virgen de Belén

Las expresiones de fe y amor que muestran los devotos a la Virgen María en la advocación de Belén, son el resultado de saberse queridos y escuchados por la Madre de Dios, por tal razón, exponen de diversas formas sus súplicas y agradecimientos. Son trescientos años de favores y gracias que la Virgen de Belén, concede por medio de su Hijo Jesús, a todos los que con fe la invocan. Prueba de esto son los múltiples testimonios y manifestaciones de veneración que se le han dado a esta Imagen de Belén a través de la historia.

La veneración a la Virgen María, bajo la advocación de Belén en el valle aragüeño, surge una vez ocurrida la manifestación de la Imagen de la Virgen en el patio de la Casa del indio, donde la historia manifiesta que Tomás José Purino, la lleva al interior de su casa y le rinde culto, así lo testifica Doña Josefa Pérez: "la Santa Imagen con la veneración que siempre observó el indio de cogerla con un pañito y halló que la tenía con sus dos luces y adornada de flores ceremonia que conservó todo el tiempo que la tuvo en su poder" (García. 1768, s/p); otra prueba del amor que Tomás Purino le brindaba a la Virgen de Belén desde que se apareció, lo da don Juan Manuel Fiscal quien afirma que una vez ocurrido el hallazgo el indio "con veneración la puso en un altar en su propia casa donde le daban culto con luces flores y rezando en su presencia el santísimo rosario con muchos indios y gentes españolas de dicho pueblo" (García. 1768, s/p).

De este modo la devoción a la Madre de Dios comienza a crecer, lo que ayudaba a "fortalecer y confirmar más en la fe Católica a los indios del pueblo de San Mateo y favorecer a esta provincia y grey" (García. 1768, conclusión del documento), de esta forma se va extendiendo el prodigio de la manifestación por todos los poblados, y aumenta la asistencia de fieles que acuden para venerarla, "La imagen... fue visitada por muchos habitantes del pueblo: tanto indios, como negros y españoles. Cada vez se hacia más pequeña la choza de Purino, por la cantidad de personas devotas del pueblo como de los otros poblados cercanos que asistían" (CD. "Mi Madrecita Aragüeña", 2004).

A causa de la cantidad de personas que visitaban la Imagen de Belén en el hogar de los Purinos, el padre fray Nicolás de la Torre quien era el que atendía espiritualmente al pueblo, le pide al indio Tomás la traslación de la efigie de la Virgen al templo. Se sabe que la Imagen hallada permaneció alrededor de trece o quince días y luego fue llevada con gran veneración a un altar en la Iglesia parroquial. Doña Josefa Pérez (citada en García. 1768) documenta lo vivido:

...para su traslación a la Iglesia Parroquial se dio voz a todo el vecindario y se formó por los indios y españoles una marcha desde la dicha casa del aparecimiento hasta la enunciada Iglesia llevando a la Santa Imagen con una solemne procesión con cajas chirimías repiques y otras demostraciones de regocijo hasta ponerla en un nicho en el altar de Nuestra Señora de la Concepción que hoy sirve de sagrario, quedando bajo llave y con las interiores cortinas... (s/p).

Las Peregrinaciones a la Virgen de Belén

Puesto que, con el pasar de los años se acrecentaban las expresiones de devoción a la Virgen de Belén, y aumentaban cada vez más las visitas a la Madre de Dios, bajo esta advocación aragüeña, quien se encontraba en la Iglesia del pueblo de San Mateo. Testimonios de esta afluencia de peregrinos que visitan la Imagen de Belén en sus fiestas patronales, se encuentran algunos sacerdotes que han sido párrocos de la Parroquia de San Mateo Apóstol, entre ellos: el Padre Fray Pedro Miguel de Lovera, quien asegura ver como los visitantes rendían culto a la Virgen de Belén por los beneficios que de su intercesión habían obtenido, dice: "siendo cura de San Mateo año 1729 hasta 1756, vio el milagro de Don Martín de Tovar residenciado en Turmero quien visitando a la Virgen de Belén recupera la vista" (García. 1768, s/p).

De igual manera en el 1959, cuando la Imagen de la Virgen de Belén cumplía 250 años de su hallazgo, el Párroco Felipe García manifiesta en el libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo (1938 – 1994) que: "la fiesta tuvo un carácter especial y una solemnidad extraordinaria por sus notas religiosas y populares, por las peregrinaciones y la numerosa concurrencia de fieles de todas partes de la república" (p. 206). Para las festividades del año 1962, según el Pbro. José Luis Gil, las peregrinaciones se hicieron notar, "...Todos los días de las fiestas fueron numerosos los fieles que vinieron a visitar a la Virgen, como en años anteriores vinieron peregrinaciones" (p. 214). El Pbro. Antonio Rojas, actual párroco de San Mateo, en un reportaje realizado por Velásquez para el diario El Siglo (1999), señala que el propio 26 de noviembre se realizan "Misas para los peregrinos... la cual se acostumbra, por ser el día, en que más visitantes, de todo el territorio aragüeño, acuden a venerar a la Madre Santísima" (c. B, p. 20).

En el mismo aspecto testifica la Sra. Trina de Pérez (Fernández. 2003) que: "venía grandes peregrinaciones y dormían en las casa del pueblo, se habilitaban catres, esterillas, hamacas para los peregrinos... me recuerdo de la Sra. Olimpia que venía con su peregrinación desde Puerto Cabello" (p. 05). Otro dato lo da el Sr. Tiburcio Conde, quien recuerda que: "venían las peregrinaciones... en el tren que pasaba por el corral de la casa de nosotros y llegaban a la estación... aquí en esta casa los músicos dormían, aquí en estos salones..." (ob.cit.).

En ese mismo orden de ideas, Mons. González Feliciano, en la homilía de la misa solemne del 26 de noviembre de 1977, se dirige a los presentes recordándoles que:

...día especial el de la aparición de la Virgen de Belén para venir a reunirse aquí y celebrar de una manera única, extraordinaria y multitudinaria, pasara lo que pasara, sea cual fuese la situación que se viviera: pestes, tristezas, alegrías, un día como hoy venían... a reunirse a rendirle culto a Nuestra Señora de Belén... cada año los hijos de San Mateo y de diversas partes del estado y fuera del estado, se dan cita aquí el 26 de noviembre y no hace falta convocarlos... esto permanece de generación en generación, esto es una gran riqueza, y yo he querido recordarles esto...

Se infiere de esta cita, que las fiestas patronales de la Virgen de Belén, han sido concurridas por numerosas peregrinaciones, fieles que durante el mes de noviembre se dan cita en el pueblo de San Mateo. La mayor afluencia de peregrinos al Santuario de Belén en Aragua, han sido durante las solemnidades de las Coronaciones: Arquidiocesana y Canónica, donde asistió una gran multitud de personas de distintos lugares, para venerar y agradecerle a la Madre de Dios. "su Santuario es un imán que atrae año tras año a millares de almas que vienen unos, a dar gracias por beneficios recibidos, otros, a implorar de la Madre bendición y consuelo" (Arco Iris. 1965, p. 8).

La edificación del Santuario de la Virgen de Belén

Desde la manifestación de la Virgen de Belén, una de las demostraciones de fe y devoción que expresaba el pueblo, era la asistencia al lugar del hallazgo de la Virgen, convirtiéndose en recinto de oración. Con el pasar de los años se construyó una capilla en este lugar, así lo expresan las distintas personalidades eclesiásticas en el Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo (1885 – 1939), entre ellos se encuentran: el Arzobispo Críspulo Uzcátegui en su visita pastoral a San Mateo en 1887, quien manifiesta: "la pequeña capilla que han levantado los fieles en el lugar de la aparición... que colocasen una baranda al rededor de ella y que procure restablecer la piadosa costumbre de conservar constantemente en el lugar de la aparición una lámpara encendida" (p. 302). La capilla permaneció por mucho tiempo "con cuatro paredes que forman un cuarto techado, que mide como tres varas cuadradas de extensión, con una pequeña puerta por donde se entra... dicha entrada quedaba a una cuadra de la plaza de San Mateo" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 440).

En el año de 1920, el Pbro. Luís Romero Sánchez, instituye por aprobación del Arzobispo Felipe Rincón González que se "cantará una misa a Nuestra Señora de Belén los primeros Sábados de cada mes aplicada por la intención de los contribuyentes (sic) la Salve con letanía, todos los Sábados del año..." (p. 503). Tres años más tarde se comienza una nueva y mejor "construcción de la Capilla de la aparición" (p. 515), lo que tuvo que pararse por la falta de dinero y en "1925 se continuó el trabajo de la fabrica de la capilla de la Virgen de Belén y la plaza Belén... Se bendijo solemnemente, el 26 de noviembre de 1926, a las cuatro de la tarde por el Señor Felipe Rincón González arzobispo de Caracas" (p. 519).

Otros datos interesantes referentes al lugar de la manifestación de la Virgen en el Estado Aragua se encuentran en el Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo del año 1938 – 1994, como son: la restauración de la Capilla en el año 1963, así lo da a conocer el Pbro. José Gil, donde se realizó:

Pintura del interior de la capilla, con motivo de la aparición, y Simón Bolívar, así como decorado de la cúpula, piso de granito, traslado del monumento del Padre Romero al lado derecho de entrada a la Capilla, fuente con tres grifos, busto de mármol de la Virgen e inscripción en la fuente, enrejado nuevo alrededor de la capilla y altar nuevo. Bendijo la obra y celebró la misa Mons. Feliciano González. Gran solemnidad y un buen número de feligreses entre los que se encontraba un gran número de cursillistas (p. 215).

Asimismo, se sabe en este Libro de Gobierno (1938 – 1994), por Mons. José Vicente Henríquez que en "el 26 de noviembre de 1993... se erigió Santuario Diocesano el lugar de la aparición de la Virgen de Belén y templo Parroquial..." (p. 217). En el año de 1996, es reinaugurado el Santuario de la Manifestación, donde se le hicieron mejoras como: cambiaron el piso de granito, los bancos, como también las rejas que resguardan el Santuario, engalanaron los jardines, entre otras cosas que favorecieron el realce del lugar.

Las indulgencias por la mediación de la Virgen de Belén

Se ha verificado que existen distintas formas de obtener indulgencias por medio de la veneración a la Madre de Dios, en la advocación de Belén, gracias a los distintos prelados. Una de estas maneras que han destinado los obispos para que los devotos logren las indulgencias por la intersección de la Virgen de Belén, es acudir con devoción ante la Imagen de Nuestra Señora de Belén en San Mateo. En ese sentido, "El Arzobispo de Caracas y Venezuela, Críspulo Uzcátegui obtuvo de la Santa Sede el 15 de Julio de 1896 una indulgencia plenaria a perpetuidad a todos los fieles que visitasen la imagen de la Virgen de Belén durante el tiempo de sus fiestas anuales" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 338).

Otras formas de ganar indulgencias se encuentran plasmadas en el Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo (1885 – 1939): concedida por "el Arzobispo Felipe Rincón Gonzáles el 25 de diciembre de 1916, visitó la parroquia de San Mateo, y a la auténtica imagen de Ntra. Sra. Belén... Se designó conceder ochenta días de indulgencias a todos los fieles que rezaran devotamente ante la expresada Imagen un Ave María o una Salve" (p. 484). Años más tarde en 1923, el Pbro. Luís Romero Sánchez Párroco de San Mateo, le pide al Cardenal una nueva indulgencia, solicitud que fue concedida, "El Arzobispo Felipe Rincón González concedió 100 días de indulgencia a todos los fieles que rezaren o exclamaren las siguientes jaculatoria: ¡Nuestra Señora de Belén Ruega por Nosotros!" (p. 517).

Para el jubileo del nacimiento de Jesucristo en el año 2000, se establecieron en las diócesis distintos lugares o centros de peregrinaciones donde los fieles podían asistir a obtener indulgencias. Para la Diócesis de Maracay el obispo Mons. José Vicente Henríquez y Mons. Reinaldo Del Prette, obispo coadjutor, dispusieron que: la Catedral de la Diócesis; el Santuario de la Madre María de San José; la Gruta de la Virgen de Lourdes en la Parroquia San Luís Rey de Francia en Villa de Cura; el Santuario de María Auxiliadora en Guiripa; el Santuario de la Virgen de la Caridad de San Sebastián y el Santuario de la Virgen de Belén en San Mateo, fueran los santuarios diocesanos donde los aragüeños acudieran con fe y cumplir los requisitos recomendados por el Papa Juan Pablo II para adquirir las indulgencias por este año jubilar.

Coronaciones de la Virgen María

Evidentemente el manto de la Virgen María, se encuentra extendido por toda Venezuela. Son varias las advocaciones marianas que han sido coronadas canónicamente en el territorio Nacional, con estas coronaciones la Santa Sede acepta la veneración a estas efigies de representaciones de la Madre de Dios, es decir, el Papa al emitir una coronación Canónica demuestra que no es una devoción que va en contra de la doctrina de la Iglesia Católica, ni desvía la fe del creyente, así como también certifica la piedad y el fervor de miles de devotos que con fe y amor la veneran.

Coronación Arquidiocesana de la Patrona de Aragua

Desde la manifestación de la Virgen de Belén, el pueblo de San Mateo y los otros poblados cercanos se identificaron con el amor maternal de la Virgen María, en esta Imagen. Es entonces, con el pasar de los años que, este afecto a la Virgen en la advocación de Belén va aumentando, considerándola por los mismos fieles y sacerdotes como: protectora, milagrosa, madre, patrona, entre otros muchos nombres. Es hasta la fecha de la Coronación Arquidiocesana, donde es considerada oficialmente Reina de San Mateo y Patrona de Aragua.

Debe señalarse la labor emprendida por el Pbro. Luís Rafael Romero Sánchez, quien desde su llegada a la parroquia de San Mateo, manifiesta su ferviente devoción a Nuestra Señora de Belén. Es el Padre Romero quien hace la petición a Mons. Felipe Rincón González, para que concediera la Coronación Arquidiocesana de la Virgen. Siendo su respuesta afirmativa y disponiendo que se iniciaran los preparativos para la celebración de esta coronación, "Aprobada la idea por el bondadoso Monseñor Rincón González, facultó al Señor Cura de San Mateo, Pbro. Dr. Luís R. Romero Sánchez, para que empezara a trabajar en ese sentido" (Ferreira y Parra. 1930, p. 18).

En Aragua como en distintos lugares de la Nación se crearon sociedades de la Virgen de Belén, las cuales se encargaban de organizar lo referente a las festividades de la Coronación, "se nombraron en toda la República celadores de la Coronación, los que se encargaban de propagar la Santa Obra, solicitar lo necesario y las limosnas... 12 de mayo de 1926, el... Arzobispo de Caracas... nombró las Juntas Consultivas y la Directiva para todo lo concerniente a la Coronación" (Ferreira y Parra. 1930, p. 20). De igual forma se crearon distintas comisiones y grupos de trabajos los que con entusiasmo y fervor se dedicaron para que todo saliera lo mejor posible, así lo expresan Ferreira y Parra (1930):

Sección Musical: encargado para organizar la orquesta, señor Pedro Alcántara Pino, Maestro de Capilla en la Parroquia de San Mateo. Dicha Orquesta fue bien nutrida y formada por profesores de Aragua y Carabobo... Grupo de cantoras de Nuestra Señora de Belén, formado por señoritas pertenecientes a las Sociedades de Damas de Belén y la Inmaculada Concepción de María, dirigida por la señorita Berta Schulteiss. Celadoras Generales... Juntas Coadyuvadoras: formada por distinguidas señoras y señoritas de las Parroquias de Aragua, con el fin de cooperar con la Directiva en la Organización... organizar grupos de peregrinos y recolectar las dádivas de los amantes y devotos de la Virgen de Belén, que quisiesen entregarlas en caso de no poder ir a San Mateo (p. 21).

De esta manera fueron los preparativos previos a las festividades de la Coronación Arquidiocesana, en los días de la novena que llegaban los numerosos peregrinos venidos de distintos lugares de la nación, fue muy nutrida la asistencia de fieles, clérigos y consagrados que se dieron cita en San Mateo, el 25 de noviembre de 1928, "Un repique solemne anuncia, antes de amanecer, que, algo extraordinario se prepara: la música, fuegos artificiales... despiertan a los fervorosos peregrinos de la dulce Madre y por caminos diferentes llegan sin cesar, para asistir a los oficios religiosos..." (Ferreira y Parra. 1930, p. 54). La celebración Litúrgica de la Coronación se efectuó en la plaza Belén, donde se acondicionó el presbiterio y todo lo necesario para la magna celebración. Referente al momento de la Coronación Arquidiocesana, Ferreira y Parra (1930) testifican que:

...el señor Cura trasladó la Imagen al lugar señalado... el Exmo. Señor Nuncio Apostólico recitaba la Salve y las Letanías, con los fieles; se leyó el Decreto de la Coronación dado por el Señor Arzobispo. Luego el Exmo. Señor Nuncio Apostólico, rodeado de los Ilmos. Prelados y dignidades eclesiásticas, toma en sus manos la Corona, la muestra al pueblo; luego pronuncia la formula de la Coronación... al colocar la preciosa corona en el ostensorio de la Virgen de Belén... la Banda toca el Himno Nacional, los repiques de campanas, la profusión de cohetes cruzan el espacio y aquella masa inmensa de pueblo, autoridades, grandes y pequeños... Se cantó el Regina Coeli y luego el Himno de la Coronación... predicó el Pbro. Reinaldo S. Esculpi, Canónigo Secretario del Arzobispado, Misionero Apostólico... (p. 58).

Para la realización de la Corona Arquidiocesana de la Virgen de Belén, se contó con las ofrendas monetarias y donaciones de oro y piedras preciosas de parte de diversas familias de la República. A razón de ello Ferreira y Parra (1930) señalan que la corona:

...es de oro macizo; en el centro tiene seis alezandriles... La cruz en que remata, tiene cinco perlas, cuatro pequeñas y una de doce granos; un zafiro y cinco rubíes pequeños... el peso de la corona es de 390 gramos... la altura es de diecisiete centímetros por catorce de ancho (p. 33).

En relación a la divulgación del acontecimiento, fueron aproximadamente 26 diarios impresos de la Nación que reportaron los hechos previos, durante y después de la Coronación Arquidiocesana de la Virgen de Belén, quien era proclamada por la Arquidiócesis como Reina de San Mateo y de Patrona Aragua. Algunos de los distintos artículos recaudaos por Ferreira y Parra (1930) señalan: "la Coronación de la excelsa Imagen ante el altar se han inclinado tantos devotos, desde S. Bolívar... hasta los más humildes fieles de los Valles de Aragua, donde el nombre de Nuestra Señora de Belén es símbolo auténtico de Salud, felicidad y de gloria" (p. 168); mientras que el diario El Universal, de fecha Viernes 30 de Noviembre expresa que "Las fiestas celebradas en San Mateo con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de Belén, Patrona de los Valles de Aragua, han revestido un carácter excepcional..." (p. 181); en ese mismo orden de ideas El diario el Sol, Caracas, 1 de diciembre, pronuncia "Las fiestas... han sido esplendidas, concurrencia extraordinaria y distinguida. Altos dignatarios de la Iglesia tomaron parte ella. El Presidente de la República, devoto de la Virgen y protector de su culto, asistió a las ceremonias. Fue objeto de una aclamación popular. La Religión y la Patria" (p. 179). Lo señalado anteriormente, es sólo una pequeña muestra de cómo la devoción del pueblo hacia la Virgen de Belén se pone de manifiesto a través de los medios impresos de difusión.

Coronación Canónica de la Virgen de Belén

Aproximadamente 37 años más tarde de la coronación Arquidiocesana de la Virgen de Belén, el Pbro. José Luis Gil Fernández, pide al Obispo de Maracay Mons. José Alí Lebrún, que de curso a la solicitud de la Coronación Canónica de la Virgen María venerada en el Estado Aragua. Solicitud que fue bien recibida y respondida por la Santa Sede. "Su Santidad Juan XXIII, con fecha de 13 de junio de 1962, dio el Breve concediendo la Coronación Canónica de la Virgen de Belén" (Nectario. 1976, p. 392). Comenzando entonces, la etapa preparatoria de este acto que renovaría la fe de los cristianos.

Dentro del período previo a la Coronación Canónica se realizaron distintas actividades en pro de acrecentar la espiritualidad y la formación cristiana, especialmente en la Diócesis de Maracay. Actividades como: misiones diocesanas en todas las comunidades o pueblos de Aragua, Catequesis, talleres formativos, y el recorrido festivo y peregrinante que realizó la Imagen de la Virgen de Belén por las parroquias de la Diócesis de Maracay. Así, como lo expresa Nectario (1976): "Se acordó que un equipo de 25 misioneros darían unas misiones en todas las parroquias... y se convino que al final de cada una la Virgen de Belén visitaría cada parroquia. Estas... fueron en todas partes motivo de extraordinaria renovación espiritual y de grandes concentraciones de fieles" (p. 392).

El día escogido para la solemnidad Canónica de María de Belén, fue el 31 de enero de 1965. Las celebraciones propiamente de esta Coronación comenzaron con una Vigilia Mariana, "a las once de la noche del día 31 de diciembre de 1964, la Vigilia Litúrgica Mariana abre las puertas a la coronación. El templo Parroquial completamente lleno..." (Arco Iris. 1965, p. 16). Le siguieron diversas actividades y ceremonias en el orden litúrgico, sacramental, patriótico, social, cultural y deportivo. Llenando de gran colorido, alegría y fe estas festividades donde se reafirmaba en los corazones de todos los fieles que la Virgen de Belén, era la Madre y Patrona de todos los aragüeños.

En efecto, el día esperado de la Coronación fue revestido de gran solemnidad desde las primeras horas de la mañana, cuando "las campanas comenzaron a lanzar al aire sus ecos anunciando a la población el gran acontecimiento y la llegada de los peregrinos de todas partes de la República... la música sagrada y cohetes resonaban en todos los rincones de la población" (Arco Iris. 1965, p. 20). Este domingo 31, asistieron a San Mateo gran cantidad de fieles, en su mayoría venidos de los distintos rincones del Estado Aragua, igualmente presenciaron la celebración distinguidas personalidades del episcopado, clérigos y religiosos, como también personalidades gubernamentales de la Nación. Nectario (1976) reseña:

...acto solemne de la Coronación en el Estadio Fermín Landaeta, donde se dieron cita una inmensa multitud de fieles, calculada en 30.000 personas, con asistencia de 13 prelados, presididos por el Eminentísimo Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas y Monseñor Luis Dadaglio, Nuncio Apostólico de Su Santidad, y la presencia del Doctor Escobar Salom, Ministro de Justicia y Delegado especial del Dr. Raúl Leoni, Presidente de la República. Innumerables personalidades estatales y religiosas realzaban este grandioso acontecimiento (p. 392).

Se comenzó la celebración con una gran procesión con la participación de todos los asistentes, quienes se congregaron en las afueras del templo y en actitud de alegría y oración peregrinaron hasta el campo que se había preparado para la solemnidad, es entonces, cuando al llegar al lugar de la Coronación, aproximadamente a las cinco de la tarde, "el Señor Nuncio con la lectura de un mensaje de Su santidad Pablo VI y, seguidamente, Monseñor Feliciano González para entonces Obispo de Maracay, leyó el Breve de Su Santidad Juan XXIII, en el cual decreta la Coronación Canónica de la sagrada Imagen (Nectario. 1976, p. 393). El clamor aumentaba entre todos los presentes, y quienes en sintonía las distintas emisoras de radio seguían los acontecimientos de la Coronación. El privilegio de coronar a la Imagen de Belén, le correspondió al Cardenal Quintero, mientras todos en un mismo sentir daban gracias a Dios por la presencia de María Santísima entre el pueblo, gracias por reunir a miles de personas de distintas partes en un mismo lugar, para elevar a la Virgen de Belén salves y honores por ser la Patrona de Aragua. Arco Iris (1965), en sus páginas reseña:

...anuncian los altoparlantes: su eminencia el Cardenal Quintero, ayudado del Excmo. Sr. Obispo Diocesano Mons. Feliciano González, toma la Corona... y coronan la Imagen de Ntra. Sra. de Belén con la siguiente oración: Como eres coronada por mis manos en la tierra, quiero que por tu poderosa intercesión todos seamos coronados en el cielo por tu Hijo Jesucristo. Amén....con pañuelos blancos y prorrumpe en vivas a la Virgen de Belén, ¡Vivas al Papa!, ¡vivas a Cristo Rey!, ¡vivas a la Virgen de Belén, Reina de Aragua!... las bandas de música interpretan los himnos Nacional y el de la Coronación... los aviones de las Fuerzas Armadas Venezolanas... vuelan en escuadrillas compactas por el campo de la Coronación, arrojando flores y octavillas blancas y azules... (p. 34).

De ahí pues, que Aragua se bendice con esta nueva coronación que le brinda a su excelsa Patrona, la Virgen de Belén una corona con sus ángeles y el relicario de plata repujada con 7 torres y 21 campanas de oro, representando la choza del Indio Purino. "han sido elaborados en España por el orfebre Sr. Joaquín García y Alberto Pedroche, de Madrid" (Arco Iris. 1965, p. 2).

El culto de la Familia Bolívar a la Virgen de Belén

Siendo la Familia Bolívar propietarios de grandes extensiones territoriales en San Mateo desde finales del siglo XVI, según lo certifica el Boletín del Archivo Histórico de la Contraloría General de la República (1989): "Simón de Bolívar -El Mozo- fue el fundador de las propiedades territoriales de la familia Bolívar en los Valles de Aragua...en 1593 obtuvo una encomienda de indios... allí fundaron sus descendientes la hermosa hacienda de caña dulce de San Mateo" (p. 183). Por este motivo la familia Bolívar, quien por tradición era muy religiosa, se relaciona con esta advocación mariana de la Virgen de Belén, la cual comenzaron a palpar desde su manifestación en este pueblo y así brindarle su veneración.

Entre la descendencia de los Bolívar, se destaca Don Juan de Bolívar, quien era abuelo paterno del Libertador en un testamento se declara ser devoto de la Virgen de Belén y haberle ofrendado a la Iglesia y a la Virgen algunos objetos traídos de España, por el aprecio que le tenía: "se confiesa don Juan devoto de Nuestra Señora de Belén, patrona de San Mateo, en cuya iglesia quiere ser sepultado... Asegura asimismo que ha encargado a España una Lámpara de cien pesos..." (Boletín del Archivo Histórico de la Contraloría General de la República. 1989, p. 56). Herederos de esta devoción fue la familia Bolívar Palacios, quienes muy creyentes en la doctrina católica, manifestaron su veneración a la Madre de Dios bajo la advocación de Belén y su aprecio al templo de San Mateo. Así lo demuestran los gratos recuerdos que dejó esta familia en la historia de esta insigne población del Estado Aragua. Ejemplo de ello fue don Juan Vicente Bolívar y Ponte, padre del Libertador, quien según inventario de parroquia de San Mateo, realizado por Pbro. Francisco R. Albarda en enero de 1913, ofrendó "una lámpara de plata grande" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 466). Igualmente el Pbro. Gil (1965) indica que entre los recuerdos de gran valor se encuentra "la lámpara del Santísimo... Esta lámpara la mandó hacer en Londres: es de plata y mide 6 pulgadas de ancho. Está contramarcada y tiene una inscripción: la dio de limosna el Coronel Don Juan Vicente Bolívar. Año 1785" (p. 44). Guevara (1972), señala:

Simón en la Iglesia rural de San Mateo... veía la preciosa lámpara de plata, donación de su padre a la imagen de Nuestra Señora de Belén: frente al altar de la Virgen... Cristiano rancio don Juan Vicente Bolívar, perpetúa su devoción a la Imagen aparecida, el 26 de noviembre de 1709, en tierra de sus mayores... (p. 120).

Igualmente se conoce, que la Madre del Libertador, Doña María Concepción Palacios y Sojo, ofreció objetos a la Iglesia de San Mateo, entre los que se encuentra una campaña, "...regaló en 1791 a la iglesia de San Mateo... la campana tiene grabado el nombre de la donante... instrumento más sencillo y decidor que la campana: una corteza de bronce y un badajo de hierro..." (Guevara. 1972, p. 121). Así como otros obsequios de esta familia para este pueblo, según testimonio de Lino Bolívar, quien era biznieto de Matea Bolívar (1925), dice: "La imagen de la Inmaculada Concepción en el año 1754 el Capitán Don Juan de Bolívar..., la Lámpara de plata donada por Coronel Juan Vicente Bolívar en 1785 Padre del Libertador, la Santísima Trinidad donada por la Familia Bolívar" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 518).

Dentro de la devoción familiar de los Bolívar a la Virgen de Belén, se encuentra Doña María Antonia Bolívar de Clemente, quien manifestaba afecto a María de Belén y poseía buena estima de parte del párroco de San Mateo, el Pbro. Ramón Wendivoel, quien le confió la realización de la custodia de la Imagen de la Virgen. "En el año de 1838 se bendijo solemnemente la custodia de Nuestra Señora de Belén... La custodia fue hecha en Londres... a Causa de la Gran amistad... ella tomó mucho interés para que dicha custodia quedase elegante es de plata ahumada en oro" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 519). Rodríguez, en su reseña en el diario El Nacional (31 de enero de 1965), señala: "...La hermana del Libertador, Doña María Antonia Bolívar de Clemente, gran devota la Virgen, se ocupa de que la custodia sea en todo digna de... tan venerada imagen..." (p. 2). Esta custodia fue donada por la hermana del Libertador y diseñada por el padre fray Nicolás de Odena.

Otro que veneró a la Virgen de Belén fue el Libertador Simón Bolívar, quien nació y creció en un ambiente familiar que le rendía culto a la Madre de Dios en esta advocación. Varios años de su infancia los vivió en la hacienda de San Mateo, debido a la muerte de su padre en 1786, su madre María Concepción Palacios y Blanco tendría que ocuparse de la administración de la hacienda, la cual supo preservar con mucho celo, visitar muy seguido con sus hijos y otros familiares y amigos de la familia. Vicente Lecuna escribe: "...después de la muerte de su marido, frecuentaba la hacienda de San Mateo... para ocuparse de la administración. Consta por una carta suya... 1790 se hallaba en San Mateo, donde la acompañaban parentelas y amigos. Llevó a Simón y a sus otros hijos" (Boletín del Archivo Histórico de la Contraloría General de la República. 1989, p. 57).

De ahí pues, que el niño Simón Bolívar va creciendo junto con sus hermanos correteando por los campos de San Mateo, donde conocerán y venerarán la Imagen de la Virgen de Belén. Como resultado de la piedad a María de Belén, que aprendió Simón Bolívar en sus primeros años, fue la oración confiada que eleva a la Madre de Dios en la efigie de Belén, ante un momento difícil, un momento de guerras. Como se puede observar en lo expresado por Prieto (1994):

...25 de marzo de 1814, Boves resolvió un supremo esfuerzo para desalojar al Libertador de sus posesiones de San Mateo y aniquilarlo. A este fin, dispuso un ataque sorpresa por la retaguardia patriota para adueñarse del parque, confiado a la custodia Antonio Ricaurte en la casa alta del Ingenio Bolívar... El Libertador, que desde su más tierna edad había recibido de su madre,... una verdadera devoción a la Santísima Virgen, confiando en el valor de sus soldados y en la protección de la que es más fuerte que un ejército en orden de batalla, y a quien nunca invocó el mortal en vano, impetraba el auxilio de la Virgen de Belén (p. 79).

Para los años de 1812, la Imagen de la Virgen de Belén se encontraba en la casa de los Bolívar, porque el techo del Templo Parroquial se encontraba en muy malas condiciones, "no había Iglesia en esa época por estar destechada por el padre Gamargo... diciéndose la misa en la sacristía y en la casa del maestro de albañilería Lorenzo Palma, situada en la calle Real" (Libro de Gobierno de San Mateo 1885 – 1939, p. 527). El Padre conciente del amor y la devoción que la familia Bolívar le ha brindado a través de generaciones a la Madre de Dios, en este pueblo de San Mateo, bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén, le pide a dicha familia resguardar la imagen en su casa. Será entonces, el oratorio de la Casa Canta-Rana propiedad de los Bolívar, en medio de flores y luces donde se le rendirá veneración y piedad a la Virgen de Belén. Es por este motivo que la Imagen de la Virgen de Belén se encontraba en el hogar de los Bolívar, para la fecha de 1814 en la batalla ocurrida en San Mateo. Barnola (1980) señala:

Bolívar al ver que era inminente y gravísima la pérdida de aquel parque, tuvo un gesto solemne: va a su casa en busca del relicario de la milagrosa imagen de Ntra. Señora de Belén, Patrona de San Mateo, y tomándola reverente en sus manos, sale con la imagen al campo y la muestra en alto hacia el sitio por donde Boves avanzaba. Esperaba que la Virgen María diera fortaleza y heroísmo a Ricaurte y sus soldados en momento tan difícil. Y así fue: Ricaurte viéndose pedido, prefirió no entregar el parque al enemigo, y tomando una tea hace explotar la pólvora y muere... el enemigo huyó despavorido, y San Mateo se salvó de una segura destrucción (p. 15).

Marco descriptivo de la Virgen de Belén en Aragua

La Imagen de la Virgen María, bajo la advocación de Belén manifestada al Indio Tomás José Purino, en la población de San Mateo – Aragua, representa según lo expresado por Nectario (1976): "a la Virgen sentada sobre una media luna y sosteniendo con la mano derecha al Niño, posado sobre sus rodillas" (p. 377), así mismo se sabe por el mismo autor que al poco tiempo de su hallazgo se le manifestaron a esta imagen otros signos como el perder "el color oscuro y plomizo que tenía en la víspera y que aparecía con un hermoso y vivo dorado... manifestado las nubes y querubines situados sobre la media luna, en ambos lados de la Virgen" (p. 378).

Según los estudios realizados se tiene conocimiento que, en el año 1767, Doña Juana Margarita Delgado, declaró "...haber visto y venerado, teniéndola algunas veces en mis manos la Santa Imagen de esta divina Señora he abertido (sic) que sobre la cabeza se le esta descubriendo una especie de diadema o corona" (García. 1768, p/s). De igual forma el obispo Mariano Martí en el año 1781 hace su visita pastoral a San Mateo. Para lo cual Gómez (1969), manifiesta que: "la imagen original... en la cabesa (sic) o sobre la cabeza tiene una cosa pequeña, del canto de una peseta" (p. 387), este pequeño borde o contorno sobre la cabeza aún lo posee la imagen de la Virgen de Belén, por tanto se deduce la originalidad de la Imagen que se venera en la actualidad, es decir que la efigie hallada en los valles aragüeños por el Indio Tomás José Purino, es la misma que se le rinde culto en la actualidad en San Mateo, Estado Aragua.

Dentro de este marco descriptivo de la Virgen de Belén, venerada en el estado Aragua, se encuentra el tamaño de la imagen, la cual, se considera que ha crecido y a aumentado su peso de forma inexplicable con el transcurrir del tiempo, al parecer para el momento de su manifestación poseía un tamaño de "un real" (García. 1768, s/p), o como lo expone Nectario (1976), era "del tamaño de una moneda de un vellón" (p. 377), las cuales eran monedas de dos bolívares para esa época. El testimonio del Capitán don Juan Manuel Fiscal, indio natural del pueblo de San Mateo, confirma que en el año de 1709 "la Santa Imagen perfecta cuando la vio en la casa del indio, y de su traslación a la Iglesia, a crecido como dos tercios más" (sic) (García. 1768, s/p).

Según Francisco Izquierdo Martí, en el año 1904, la imagen poseía un tamaño "como de tres pulgadas" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo, 1885 – 1939. p. 440). Finalmente la reliquia de la Virgen de Belén "tiene solamente 6 cm. de alto" (Nectario. 1976, p. 380). El primer testimonio en cuanto al peso de la imagen lo realiza el Arzobispo de Caracas el Dr. Críspulo Uzcátegui en visita pastoral de 1894, lo que "resultó con el peso de veintitrés gramos". Para el año de 1918, el Señor Felipe Rincón González Arzobispo de Caracas y Venezuela en la visita pastoral a la Parroquia de San Mateo, alega que la pequeña imagen ha aumentado su peso dando un resultado de "24 gramos con 0,33 ctgmos" (Libro de Gobierno de la Iglesia de San Mateo. 1885 – 1939, p. 485). El último estudio que se le realizó a la Imagen según registro realizado por Fernández (2006), se obtuvo que:

Mide: 6 cm. de alto (desde la cabeza hasta la media luna); 5 cm. En su parte más ancha (desde las nubes derechas hasta las nubes izquierdas); 2,2 cm. De ancho (desde la mano derecha de la Virgen que sujeta al Niño hasta el manto que cae por el brazo izquierdo de la Virgen); La Imagen es en relieve y esta posee 0,5 milímetros de espesor en su parte más alta, como son el rostro y la pierna derecha de la Virgen. Y Pesa: 30 gramos.

De los datos anteriores se deduce que a lo largo de los trescientos años del acontecimiento de la manifestación de María, en la advocación de Belén en los valles aragüeños, la efigie ha aumentado un poco su tamaño y su peso original.

Elementos teológicos de la Imagen de la Virgen de Belén venerada en Aragua

La figura de Nuestra Señora de Belén, venerada en el Estado Aragua, Venezuela. Se representa en un primer plano como todos los íconos de la Virgen de Belén, es decir como, la Theotókosy la Odigitria. La Virgen de Belén personifica a la Theotókos, la Madre de Dios, es decir, figura una Mujer con su Niño, es la Maternidad Divina, la cual radica en la histórica relación entre la persona humana de María con la persona divina del verbo que se ha encarnado, a causa de la comunicación de la propia naturaleza humana, por medio de la concepción virginal, de la gestación y del parto virginal (Denzinger. 1997, n. 111a); así como también la imagen de Belén, representa a la Odigitria, la Mujer quien indica el camino, es ella la guía de los creyentes, por eso con una de sus manos sostiene al Niño Jesús y con la otra lo señala, indicándoles a la humanidad el camino de han de seguir, la Virgen en esta Imagen no oculta a su Hijo, no lo tiene para sí de forma egoísta, por el contrario representa a María que dio a Jesús, no sólo porque lo llevó en su seno y lo dio a luz, sino que lo dio en una entrega explícita y constante.

La Imagen de Belén de Aragua, representa con su mano izquierda la flecha que los creyentes han de seguir, es por tanto, la Virgen de Belén una senda o vía de acceso segura para llegar al único camino de la salvación que es Jesús, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6), sólo Él es la salvación de los hombres. María es entonces, la guía que lleva al hombre a su felicidad plena, que es el encuentro gozoso con Dios. A Jesús por María, ella no resta importancia a Jesús, por el contrario indica que sólo Él es importante. La Virgen conocedora de su misión en el plan de salvación, sabe que ella no es el centro, sino que su tarea esta en función de su Hijo. La Virgen de Belén con su brazo derecho sujeta a su pequeño, "sosteniendo con la mano derecha al Niño" (Nectario. 1976, p. 377), demostrando que María se hace presente en Aragua para abrazar y cobijar a todos sus hijos, es la Virgen la llena del amor divino quien transmite apoyo, confianza y gran afecto maternal.

Cabe considerar que la imagen de la Virgen de Belén, posee la peculiaridad de significar a la vez, a la Eleousa, es decir, "la misericordia Virgen de la ternura" (Juan Pablo II. 1987, n. 33) donde María, la mujer tierna figura con muestra de gran afecto "con el niño Jesús en los brazos y con la cabeza ligeramente inclinada sobre él" (Amato. 1999, p. 74). Del mismo modo es la Glyrofilousa donde representa el abrazo de ternura, y la "dulzura del amor materno" (Juan Pablo II. 1987, n. 33). Indiscutiblemente María en esta Efigie de Belén, es mujer que abraza y aprieta con mucho afecto a su Hijo. Donde subraya el amor que une a la Madre con su recién nacido y sobre todo se muestra completamente llena del amor del divino reflejándolo en su gesto cariñoso, confiado y delicado. La Virgen de Belén, es María que ama a la humanidad, a los hijos de Dios, a los aragüeños y a todos los que la invocan con fervor.

Otro elemento teológico de esta imagen de María de Belén, es la actitud de contemplación, admiración y regocijo que demuestra la Virgen. Pues, en su mirada profunda hacia el niño, se predice la tensión espiritual, donde no sólo colma de afecto a su Hijo, sino que también lo adora. Es la mirada tierna, de la madre por sus hijos. Igualmente, el hecho de representar a una mujer sentada sobre nubes y a sus pies la media luna, hace mención al dato bíblico - teológico de la mujer del libro del Apocalipsis, "Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer... con la luna a sus pies" (12,1). En esta cita del Apocalipsis la mujer es directa y primariamente la Iglesia y la Virgen María, es entonces la Virgen de Belén también representación de la Iglesia peregrina, perseguida y triunfante. Un aspecto simbólico de la luna es el hecho mostrarse hermosa, resplandeciente y magnifica ante la oscuridad y el silencio de la noche. La luna con su luz proporciona impresión de paz, tranquilidad y calma, pero esta luz que posee la luna no le pertenece, es una luz recibida. Por tanto la belleza de la luna no es más que un reflejo del esplendor del sol, "la luna es inhóspita y árida. Sin embargo, vista desde la tierra, brillando con luz que recibe del sol, al que no vemos, es maravillosamente hermosa, en lo alto de la noche" (Potterie. 1993, p. 295), este es el misterio de la luna, brillar con la luz que percibe, igualmente María brilla en cuanto que es Madre de Cristo. La imagen de la Virgen de Belén al tener una luna, simboliza la luz de Dios que ella recibió la cual la hace brillar, a la vez invita a sus hijos a percibir la luz que es Jesucristo, "Yo soy la Luz del mundo" (Jn 8,12), de manera que brillen ante las tinieblas del mundo de hoy.

Así también, el significado de las nubes que posee esta Imagen, evocan la Asunción al Cielo de la Virgen María, donde se observa que "la Inmaculada Madre de Dios, siempre virgen María, terminando el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste" (Denzinger. y Hünermann. 2000, n. 3903), de la misma forma las nubes es símbolo de la presencia de Dios en la Sagrada Escritura: Lc 9,35; Ex 13,22; 24,15-18; 33,9-10. La representación de los ángeles que se encuentran a los lados de la Imagen de la Virgen de Belén, recuerdan el momento en que María dio a luz a su Hijo y los ángeles del cielo lo adoraron, "una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo; Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace" (Lc 2,13-14).

En esta imagen de la Virgen Aragüeña, se observa que el Niño se encuentra de pie sobre su Mamá, "posado sobre sus rodillas" (Nectario. 1976, p. 377) y apoya su cabecita de la mejilla de la Madre y se sostiene con su brazo izquierdo del cuello de la Virgen y con la derecha de su vestido. Este gesto del abrazo del Niño Dios hacia su Madre rememora el sentimiento de amor infinito que Dios le tiene a todo el género humano, "porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3,16). Jesucristo abrazó a los pecadores del mundo y murió por amor en la Cruz.

Así mismo, el Niño en esta Imagen de Belén, mantiene su mirada hacia el frente, es Jesús observando a los que se encuentran a su alrededor (Mc 3,34), mirada cargada de gran afecto (Mc 10,21). El Niño se encuentra desnudo, aludiendo a la condición humana de Dios, es un Niño que nace en condiciones humildes, es la Kenosis de Dios que se anonada, es decir, Dios se abajó y se hace uno con el hombre, así lo evidencia la carta a los Filipenses "El cual, siendo de condición divina no consideró codiciable el ser igual a Dios. Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres" (Fil 2,6-7). Es también esta imagen del Niño de la Virgen de Belén, una prefiguración del momento que es despojado de sus vestiduras antes de ser crucificado (Lc 23,34; Mt 27,35; Jn 19,23). El Niño Jesús desnudo es una semejanza del nacimiento mesiánico, el nacimiento que se da con su triunfante resurrección en la mañana de Pascua, acontecimiento que se considera como el nacimiento de Cristo glorificado.

Por lo antes expuesto, se observa que el Niño en esta imagen de la Virgen de Belén, representa a un Jesús hecho hombre, a un Jesús muerto y resucitado, quien invita con sus rasgos de cercanía, misericordia y humildad a seguirle e imitarle viviendo el evangelio.

"Tu amor y tus Gracias Nos colman de bien

Patrona de Aragua Virgen de Belén"

Tomado de la Tesis de Grado:

"Lineamientos Teológicos – Pastorales para la veneración de la Virgen de Belén en el estado Aragua"

Autor:

Pbro. Ángel Edmundo Fernández Romero

"Universidad Católica Santa Rosa de Lima", Caracas Julio de 2007.

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